lunes, 16 de junio de 2008

Sacatanga critica: SPARKLEHORSE

Podríamos decir que Sparklehorse es un nombre curioso para una banda. Podríamos decir que su primer disco, Vivadixiesubmarinetransmissionplot, tiene un nombre aún más curioso. Podríamos decir que esto hoy está demasiado de moda. Podríamos decir, por último, que ellos empezaron con esta curiosidad hace 13 años. Así que bajá el dedito acusador y ponelo de nuevo sobre el mouse para scrollear hacia abajo.

Así, así me gusta.

Vivadixiesubmarinetransmissionplot obtuvo mucha resonancia dentro del under (género que hoy Internet ha dinamitado) lo cual los hizo irse de gira con Radiohead en 1996. Esta última, Radiohead, es una banda con quien se puede trazar cierta analogía (lo cual es una manera linda de decir que se quieren dar besitos).

Sin dudas, están emparentados tanto en su estética como en la concepción de un cantante orquestador (Mark Linkous en el caso de Sparklehorse). Y en otras dos cuestiones en las que, me atrevo a polemizar, Sparklehorse le lleva –valga el chiste imbécil– una cabeza a Radiohead. Estas dos cuestiones son, justamente, algo muy escaso hoy en día: la versatilidad y el surrealismo.

Empecemos, por la primera. El siguiente temita fácilmente le podría pertenecer a los de NIN:



Este, a continuación, podría estar en la banda de sonido de una película como Flashdance o alguna que aparezca Madonna:



O este ultimo que, simplemente, no existe mejor tema para estar escuchando en los auriculares mientras se camina por la noche:



Sparklehorse es, sin dudas, variado. Como una ensalada de lechuga, pizza, pescado, baldosas y misiles. Condimentada, obviamente, con paprika.

El elemento surrealista, para finalizar, es tan refrescante y único como delicioso. Aunque, hay que reconocerlo, Arjona ha sabido caer en el surrealismo. Eso o es un borracho indisculpable. Lo de Sparklehorse no son metáforas rebuscadas. No son imágenes poéticas intrincadas. Ni fallidas. No, mierda. Es surrealismo.

Como un Perón surfista. O un plato de ravioles que sepa bailar tap. Es la belleza de las imágenes y no del sentido.

Es conducir a tu mente ahí donde no sabías que podía ir. Es animarte a asomar la cabeza en el lado oscuro de la Fuerza. Es desvirgar a Caperucita Roja en la mitad de un bosque y que ella proponga empezar por el sexo anal. Es lo inesperado. Como si David Lynch le tirara brea encima al Señor Barriga mientras este, con una escopeta, le dispara a un semáforo.

El surrealismo se presenta en los nombres y las tapas de sus discos y en cada una de las letras. Me despido con extractos de algunas de ellas y con un pescado podrido sobre la cabeza y la ceja cortada.


Apple bed:
Desearía tener
La cabeza de un caballo
El corazón de un tigre
Una cama de manzanas.

Little fat baby:
Él fue arrastrado por un burro
A través del vidrio y el mirto
Pero él fue una vez un pequeño bebé gordo.

Shade and honey:
Que tu sombra sea dulce
Y flote sobre los lagos
Donde el sol estará
Hecho de miel.

[...]

Estrellas están muriendo en mi pecho
Hasta que te vea de nuevo
Ella nació con las alas de una águila
Donde peina su cabello con sangre.

Babies on the sun:
El sonido de tu voz
Levantó tumbas de gatos
El estrépito de tus pasos
Despertó cuevas de murciélagos

Bebés en el sol,
Bebés en el sol.

Tu primer aliento ardiente
Fue una sinfonía
Y una nave llena de caballos
Bajó al mar.

No hay comentarios: